queeselautomonitoreoyporquedeberiasaplicarloentuvida

¿Qué es el automonitoreo y por qué deberías aplicarlo en tu vida?

El automonitoreo o autoobservación, hace referencia a la capacidad de prestar atención al propio comportamiento y regularlo en el contexto de una determinada situación o interacción social.

Calificado como un rasgo de la personalidad, el automonitoreo también alude a la gestión de las emociones y cómo podemos modificar nuestra conducta para adaptarnos, ganar aceptación e influir en la imagen que proyectamos.

En este artículo hablamos sobre su importancia y cómo puedes aplicarlo en tu vida. ¡Comencemos!

¿De dónde surge el concepto del automonitoreo?

El término automonitoreo fue introducido en la década de los 70 por el psicólogo social Mark Snyder (1947), quien desarrolló una teoría sobre el tema y una escala de evaluación basada en 25 preguntas (posteriormente reducidas a 18).

Snyder observó que existen personas que analizan constantemente sus reacciones para adaptarse mejor al contexto social, mientras que otros individuos mantienen el mismo comportamiento independientemente de la situación.

El psicólogo social denominó al primer grupo como automonitores altos (personas con un fuerte control sobre su comportamiento e imagen), y al segundo grupo como automonitores bajos (les resulta indiferente la percepción que otros tienen de ellos).

Otra diferencia entre los automonitores altos y bajos es que los primeros ofrecen respuestas conscientes, mientras los segundos reaccionan ante los eventos (o no) de manera inconsciente.

Para identificar los automonitores altos y bajos, Snyder desarrolló la escala del automonitoreo, a través de un cuestionario de afirmaciones a las que el entrevistado debería responder con un verdadero o falso, según su nivel de conformidad.

Entre los diferentes escenarios presentados se encuentran situaciones, tales como:

  • Raramente soy el centro de atención en los grupos.
  • No siempre soy la persona que parezco ser.
  • Tiendo a mostrar diferentes partes de mí mismo a diferentes personas.

Dependiendo de la puntuación obtenida (cada pregunta tiene valor de un punto), las personas pueden presentar un grado alto o medio de automonitoreo. Actualmente, también se considera el nivel medio. 

Es importante destacar que aun cuando las personas tengan un determinado nivel de automonitoreo, el mismo puede variar de acuerdo con las circunstancias.

Por ejemplo, el grado de autoobservación será más elevado en una entrevista de trabajo, a diferencia de cuando se está viendo una película con amigos. De la misma forma que será distinto en una boda, si la persona asiste como contrayente o como invitada.

¿Cómo son las personas según su nivel de automonitoreo?

Las personas con alto nivel de automonitoreo se caracterizan por ser extrovertidas, adaptar su comportamiento según la situación y tener facilidad para interpretar el comportamiento ajeno.   

Por otra parte, quienes poseen bajo grado de automonitoreo tienden a la introversión y mantienen comportamientos y valores constantes, independientemente del contexto social y los interlocutores presentes.

Quienes poseen bajo grado de automonitoreo suelen expresar abiertamente sus pensamientos y la opinión de terceros le genera poca o ninguna preocupación, prefiriendo ser fiel a la visión que tienen de sí mismo.

Una característica curiosa es que los automonitores altos generalmente agrupan a sus amigos e intereses (compañeros del gimnasio, colegas de profesión), mientras que los automonitores bajos no realizan esta segmentación.

Como de seguro te habrás dado cuenta, la mayoría de las personas se encuentran en el nivel intermedio de automonitoreo, pudiendo actuar como altos o bajos autoobservadores dependiendo de la situación o el propósito.

En este sentido, nos encontramos con dos tipos diferentes de automonitoreo (según el propósito): el adquisitivo (busca ganar la aceptación de otros) y el protector (tal y como su nombre lo indica, apunta a proteger a la persona del rechazo de otros).

¿Cuál es la importancia del automonitoreo?

En el mundo moderno, el automonitoreo reviste de gran importancia no solo como cualidad natural o innata, sino como habilidad que es posible cultivar para obtener diferentes beneficios.

Gracias a esta práctica es posible:

  • Detectar patrones de conducta y creencias limitantes.
  • Impulsar el autoconomiento.
  • Mejorar las habilidades sociales.
  • Ejercitar las técnicas de observación y análisis.
  • Profundizar en la comprensión de los diferentes aspectos de la personalidad propia y de terceros.
  • Identificar las respuestas más asertivas para diferentes situaciones.
  • Modificar el comportamiento.
  • Reconocer los síntomas que evidencian la aparición de problemas, enfermedades y trastornos, como burnout laboral, depresión y ansiedad.
  • Practicar la autoregulación/ autogestión emocional.

Las diferentes aplicaciones del automonitoreo lo convierten en una herramienta especialmente útil para el desarrollo personal y la interacción social. Sin embargo, también tiene una contraparte. 

De acuerdo con el artículo What is Self-Monitoring?, publicado por el site especializado en salud mental Verywell Mind, señala que el automonitoreo puede ser ventajoso o perjudicial dependiendo de la situación.

Por ejemplo, un individuo que se encuentra en estado de hipervigilancia constante, monitorizando en todo momento sus reacciones y emociones, difícilmente podrá relajarse e interactuar naturalmente con su entorno.

De la misma forma, para algunas personas con ansiedad, detectar la aparición de los síntomas permitiría poner en práctica técnicas de primeros auxilios psicológicos. Sin embargo, para otros puede ser un mayor motivo de malestar e inquietud.

Si nos remetimos al concepto de las personas con alto y bajo nivel de automonitoreo es posible inferir el mismo análisis.

Un automonitor alto tendrá mucho éxito en las relaciones sociales, no obstante, puede ser catalogado como manipulador en diferentes escenarios. Asimismo, un automonitor bajo podrá ser tildado de conflictivo o independiente, según el caso.

Considerando esta información, resulta fundamental tener presente que, al igual que sucede con la autocrítica, la práctica excesiva del automonitoreo puede tener consecuencias poco favorables.

¿Cómo hacer el automonitoreo?

Tal y como te mencionamos en el apartado anterior, el automonitoreo tiene diferentes aplicaciones, siendo uno de los abordajes más utilizados para promover el cambio de comportamiento en procesos psicológico – terapéuticos.

Pero, ¿cómo desarrollar este proceso? Partiendo de tres ejes claves:

  • Identificación del comportamiento.
  • Elección del método de registro.
  • Ejecución del automonitoreo.

Identificación del comportamiento

Se trata de seleccionar el tipo de comportamiento que queremos modificar. Por ejemplo, una persona que quiere mayor autocontrol para no interrumpir a quienes exponen sus ideas en una interacción casual.

Al identificar el comportamiento a modificar es posible dirigir la atención hacia los indicadores asociados al mismo (cómo se siente el individuo en esos momentos, qué piensa, cómo se mueve, qué trata de comunicar y sus reacciones físicas).

Retomando el ejemplo anterior, la persona puede experimentar urgencia por expresar su punto de vista o convencer al otro, lo cual posiblemente se traducirá en ciertas manifestaciones físicas como sudoración en las manos, palpitaciones o salivación.    

Elegir un método de registro

En este punto, se seleccionará un método para registrar tanto el comportamiento a cambiar como los indicadores asociados.

El automonitoreo es un proceso mental, sin embargo, hacerlo por escrito facilita la tarea y favorece la concentración.

Para realizar un registro puedes usar lápiz y papel (libreta, fichas o diario), una app de notas, un software de procesamiento de texto (Word), un editor de hojas de cálculo (Excel) o incluso una grabadora de voz y video (si te sientes cómodo con estos dispositivos).

Una vez que suceda el evento en el que se evidencia el patrón a modificar, se procede a su análisis haciendo una descripción pormenorizada de la situación y los indicadores que se manifestaron, es decir:  

  • ¿Cuándo sucedió?
  • ¿Cómo sucedió?
  • ¿Dónde sucedió?
  • ¿Quiénes participaron?
  • ¿Cuál es la frecuencia?
  • Duración.
  • Intensidad.
  • Variables internas (pensamientos, emociones).
  • Consecuencias.

Si bien es posible elaborar este tipo de cuestionarios individualmente, un Coach o un psicólogo puede suministrar instrumentos similares de investigación y autoanálisis, desarrollados con un enfoque multidimensional.

Contar con la asistencia de estos profesionales para impulsar la práctica del automonitoreo permite agilizar el proceso y gestionar la información obtenida con mayor objetividad.

Ejecución del automonitoreo

La recolección de la información y el automonitoreo no deben convertirse en una obsesión, sino en una herramienta para el desarrollo personal, por lo cual se recomienda elegir las ocasiones en las que se pondrán en práctica.

El hecho de saber que se deben registrar todos los eventos conectados con el comportamiento a modificar, implica que la persona prestará cada vez mayor atención a lo que sucede en el momento, sus emociones y pensamientos.

De esta forma, el automonitoreo comienza a convertirse en una práctica constante con potencial para ser un aliado de la inteligencia emocional, el crecimiento personal y la gestión de sanas relaciones interpersonales.

¡Comienza a ejercitar el automonitoreo!

Existen diferentes técnicas y procedimientos que pueden ayudarte a ejercitar la capacidad de automonitoreo, como por ejemplo journaling y mindfulness, pero queremos presentarte un ejercicio práctico que te encantará.

Es una técnica básica del Coaching conocida como “Observa, Describe y Participa”, utilizada para romper patrones, cambiar hábitos y volver a conectar con el momento presente.

Para ello, cuando es detectado el comportamiento a modificar se debe hacer un alto y proceder a observar (qué haces y dónde estás), describir (detalla circunstancias y acciones) y participar (interactúa con el entorno).

El recuento puede hacerse mental o verbalmente (en voz alta) favoreciendo la toma de consciencia sobre lo que sucede en el ahora y rompiendo con las acciones en piloto automático. Recuerda realizar el ejercicio sin juicios o críticas negativas. 

Ahora que conoces un poco más sobre el automonitoreo, sus características y aplicaciones, cuéntanos en los comentarios si la utilizas en la identificación de creencias limitantes o como técnica para promover el autoconocimiento.